1967

En 1967 el Papa Pablo VI lo había designado como  Administrador Apostólico de la Diócesis de Avellaneda, y entre sus numerosas obras le encomienda al Padre Francisco Berisso, Cura Párroco de la Parroquia Santa Teresita, que comience a sentar las bases para la formación de una nueva comunidad, y que busque un lugar para fundar un santuario mariano. Sería la primera vez que la Diócesis tendría una zona dedicada a la Virgen María en su advocación de Madre.

Los esfuerzos del Padre Berisso se concentraron en dos puntos importantes:
con la comunidad local se crearon grupos para orar y organizar  el nuevo proyecto, en los cuales el Padre se reunía en las casas de las familias del barrio; y mientras tanto, con la asistencia de las “piernas” del Padre Berisso se buscó un terreno adecuado y se averiguó en la ciudad de La Plata sobre su propiedad. Nos referimos al terreno ubicado entre las avenidas Roca, Debenedetti y la calle Escalada.